jueves, 29 de julio de 2010

Sobre mi trabajo

“Para los grandes soñadores de rincones, de ángulos, de agujeros, nada está vacío. La dialéctica de lo lleno y de lo vacío sólo corresponde a dos irrealidades geométricas. La función de habitar comunica lo lleno y lo vacío. Y las imágenes habitan. Todos los rincones están encantados, si no, habitados.”

BACHELARD (1975, Pág. ,175.)

Espacios privados, como páginas de un libro. Te están mostrando la intimidad de alguien a quien no conoces. Un desconocido/a a quien imaginamos: qué hacia en esa habitación, y en aquella otra. Pero el tiempo, está presente en todo momento, ese tiempo ha hecho posible esa situación en la que te encuentras, mirando hacia arriba, imaginando la vida de otros, ese paso inevitable, ha corrompido los cimientos de esas casas, ha roído esas paredes, y ha matado a esas personas.
Año tras año alguien distinto ocupa esas estancias, no conoce a todos los que por allí pasaron, pero se los imagina, no cesa de imaginar.

“Nos gustaba la casa porque a parte de espaciosa y antigua (hoy que las casas antiguas sucumben a la más ventajosa liquidación de sus materiales) guardaba los recuerdos de nuestros bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia.”
Julio Cortazar, “Los relatos, Pasajes”,-“Casa Tomada”, Madrid, 1976. Pág., 7.

Tenemos la muerte presente en todo momento, todo lo que nos rodea nos lo muestra. Intentamos ser inmortales, dejando algo tras nosotros: una huella imborrable de nuestro paso por aquí.

“Entre los siglos XV y XVII, vemos afirmarse la voluntad del difunto o de sus herederos y parientes de aprovechar la tumba para, imponer a la posteridad el recuerdo de su vida, de susacciones, gloriosas o modestas.”

P.Ariès, “El hombre ante la muerte” Taurus,1983, Madrid, pág.195.

Los objetos que nos rodean están impregnados de nuestras vivencias, de nuestra energía, así que las paredes de nuestras casas que son testigo directo de nuestras vivencias, son las páginas de nuestro propio diario.
Tal y como dice Louise Bourgeois nuestros recuerdos son nuestros documentos, y hemos de velar por ellos.

“La arquitectura ha constituido un medio activo para trabajar en la memoria.”

J. Gorovoy y D.Tilkin, “Nada mejor que el hogar” L.Bourgeois,
“Memoria y arquitectura”. Pág.17.

Al igual que Bourgeois, yo trato de revivir un momento pasado, algo a lo que intento evocar para que no sea olvidado. Durante varios años la vinculación de mi obra con este tema a sido intuitiva, algo que me parece fundamental, ya que considero la intuición parte importantísima en mis piezas.

Ya fuera mediante elementos de la vida cotidiana, mesas, sillas, camas, sábanas amontonadas, camisones, etc, todos ellos con un común denominador: La vida sedentaria, la vida en el interior de una casa... o mediante acciones de la vida cotidiana, también relacionadas todas ellas con el habitáculo, con lo interior, con lo claustrofóbico.

La luz, la fotografía, los espacios vacíos, el color blanco (la utilización del blanco y negro en la gran mayoría de mis piezas), son algunas de las características de mis trabajos.

La fotografía es importante para ayudarme a contar lo que quiero, además de ser un medio rápido y de fácil comprensión para el espectador, juega con el tiempo, capta situaciones ya vividas, y por tanto habla directamente de la muerte.

A veces trabajo con objetos del pasado, llenos de vivencias y energía, la idea de la memoria, el tiempo y la muerte están vigentes en estos trabajos.

La multidisciplinaridad es algo característico de mi obra, ya que mezclo la “pintura”( el dibujo) en su soporte tradicional, con el video o con intervenciones en el espacio, que suelen estar relacionadas con el plano vertical (las paredes). Intento dar una visión actualizada, en lo que corresponde a elementos iconográficos y conceptuales. En los últimos trabajos acudo a la frialdad del diseño industrial, valiéndome de su limpieza y asepsia, y de éste modo llevándolo a mi propio discurso personal, tratando de un modo distante, pero directo el tema de la muerte, llamo a esta serie de “cuadros” LA ESPERA, y a ellos se une un video(parte fundamental) que permanece en continuo diálogo con éstos.

Las intervenciones en la pared a su vez dialogan con el video que se emite junto a estas, en un discreto segundo plano, para ceder importancia a los dibujos que al fin y al cabo son los que muestran directamente el vacío de ese espacio que una vez fue habitado y que al igual que Ingmar Bergman en su película “Como en
el Espejo”, o Lewis Carroll en su cuento “A través del Espejo” nos hacen pasar a otra dimensión, e imaginar lo que pudo pasar allí.

Aunque la realidad es que estamos aquí, fuera de todos esos instantes ya perdidos en el tiempo y no conseguimos traspasar esa pared, como les pasa a los individuos creados por Robert Gober, que se quedan a mitad de camino entre esta realidad y aquella.

Permanecemos aquí, quietos, pensando, no estamos ni en este mundo ni en aquel, como los personajes de las fotografías de Gregory Crewdson parecemos estar esperando que algo suceda.

O quizá sólo nos dedicamos a hacer lo que todo ser humano sabe hacer de forma innata: HABITAR.
Y tal y como dice Martin Heidegger en “Construir, habitar, pensar.”: habitar es propiamente construir, el habitar es la manera como los hombres son en la tierra. El construir como habitar se despliega en el construir que cuida, es decir, que cuida el crecimiento... y en el construir que levanta edificios.

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